Cómo construir una cabaña prehistórica

Teníamos ganas de presentar un resumen gráfico de uno de los procesos más laboriosos (y también gratificantes), de cuantos hemos realizado, la construcción de una cabaña prehistórica de 12 metros de diámetro.
Aunque desde 1994 veníamos construyendo pequeñas chozas de planta circular y elíptica en los cursos de Primitivos, no fue hasta los años 2000 a 2002 que realizamos las cabañas del Parque Arqueológico de Atapuerca y las de Arqueopinto. Para su definición tomamos como punto de partida numerosos datos procedentes del registro Neolítico y Calcolítico peninsular (Marroquíes Bajos, Fuente de la Mora, etc..), y para el levantamiento de paredes y techos, las reconstrucciones de otros parques de Europa (en especial el de Aubechies en Bélgica y Samara en Francia), pero sobre todo, la gran cantidad de referencias de la denominada “arquitectura pajiza” de nuestro país, una joya de valor incalculable que no siempre se ha valorado como merece y cuya supervivencia agoniza cada día (barracas valencianas, fajales tinerfeños y canarios, corralas y pallozas cántabras, zamoranas, león, Asturias, chozos extremeños…). Os recomendamos los Cuadernos de Etnografía Canaria, en concreto el nº 14 del 2003, que recoge el I Congreso de Arquitectura Pajiza en el que tuvimos oportunidad de participar “Aplicación de las tradiciones populares en arqueología” (M.Luque, A. Gutiérrez, V. Martín). Por cierto, las actas del segundo deben estar publicadas también.

 

cabañas parque arqueologico de Atapuerca y arqueopinto
 Parque de Atapuerca  Cabañas realizadas en los cursos de Primitivos

 

La materia prima que utilizamos fue la anea o enea  (Typha latifolia y angustifolia), una planta bastante común en la península y de larga historia (su uso está documentado desde el paleolítico -PNAS, 2010, molienda de harinas en el paleolítico y en épocas posteriores -Cueva Sagrada,  Anales de Prehistoria). Aunque no es tan duradera como la paja de centeno, bien colocada, con el espesor adecuado y en una zona que no sea demasiado lluviosa puede aguantar cerca de 20 años. Para las vigas principales se utilizó castaño, sauce en las viguetas transversales y un mortero a base de paja, barro y consolidantes para las paredes.

Bien, veamos el proceso:

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(1) Colocación de postes principales, (2) orientación de vigas y (3) apisonado del suelo en la zona de postes. Es recomendable (en realidad necesario si la recreación va a tener un uso práctico), que el poste quede bien aislado e impermeabilizado en el interior, de lo contrario, la humedad terminará putrefactando la madera en pocos años. De todas las maderas que hemos utilizado, la mejor, el castaño. En esta cabaña los postes están enterrados más de un metro en el suelo, y tenían un diámetro de 20-23 cm

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Colocación de un poste central (5) como referencia para los apoyos de los extremos de las vigas (4). Este poste se retiró posteriormente. La idea de un punto central de convergencia de vigas (8),permite reunir todos los extremos de las vigas en el mismo punto. Otra opción hubiese sido levantar un gran trípode y cruzar las vigas en la cúspide (extremos salientes cruzados), pero en este tipo de cabaña -grande-, los huecos de solapamientos de vigas habrían dificultado muchísimo (por no decir impedido totalmente), un techado homgéneo del cono y del último tercio de la techumbre. (6) Remate de finales en el punto de convergencia de vigas.

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(8) Postes y vigas colocados y retirada del poste-guía. Esta tarea se realizó con un equipo de 4 personas y se invirtieron 3 días. En la imagen (8) se aprecia perfectamente que no sobresale ningun terminal en la cúspide. Todos los remates se ajustan en el centro apoyándose unos contra otros para compensar esfuerzos. La zona que más tensión soporta, es el extremo superior de los postes (donde se recibe la viga), por lo que previamente se cajearon y perforaron -tanto la zona de cajeado del poste como la viga en su punto de anclaje con el poste-, para posteriormente fijar ambos mediante un tarugo de madera (a modo de clavo).

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(9) La estructura principal se fabricó en bloque perforado de hormigón (muy barato), sobre el que se aplicaría posteriormente el texturizado final. Tan sólo dos metros de la choza se realizaron con postes y vara de mimbre entrecruzada (a modo recurso didáctico). El motivo de utilizar bloque de hormigón tiene que ver con su posterior mantenimiento. Los muros de las chozas de Atapuerca se elaboraron exclusivamente con cruzado de ramas y barro, con lo que su mantenimiento ha exigido posteriores arreglos y reparaciones al menos 1 vez cada dos años. La humedad, el principal problema. En un parque de ocio donde el objetivo es la dinamización del patrimonio, la recreación con materiales perecederos carece de utilidad práctica y es muy costosa.

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 Vista aérea del proceso (a la derecha, construcción de una cabaña de planta oval con el sistema de carrizo y afeitado)

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(10) Enfoscado del muro. (11) Detalle de la sección tejida con vara de mimbre.

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Texturizado de paredes terminado. Se invirtieron cerca de 3 días

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(12) Comienza la colocación de las primeras filas (las tres primeras quedan ocultas en la imagen formando el alero). Esta fase constituye sin duda alguna la parte más laboriosa. En especial las primeras filas (se hacen interminables). El tomo o espesor del techo se va marcando en cada hilera. En esta cabaña se colocaron 20 cm de fibra como mínimo. En la imagen del centro se aprecia cómo se coloca – a lo largo y bajo una vigueta que quedará oculta por el pliegue-. Si unimos los picos superior e inferior del haz -pliegue sobre vigueta-,  el grosor se duplica. Cada hilera plegada solapa a la inferior y es solapada por la siguiente, formando un tejado en escalera. En esta parte del proceso es importante peinar longitudinalmente las fibras. Por cierto, podemos techar incluso bajo la lluvia, no es problema, pero con este material resulta imposible si el aire se mueve aunque sea levemente. Advertencia: las hojas secas de anea son muy cortantes¡¡

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(13) Un tercio de la cabaña techada. (14) Parte interior de la zona de acceso con las fibras sin recortar. En esta imagen se aprecia mejor la estructura de solapamiento de las fibras plegadas. (15) A falta de cerrar la cúspide.

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Interior terminado. Recortes de fibras eliminados. Aunque en la imagen sólo se aprecia una vigueta sobre la que descansan las hileras plegadas, hay una segunda hilera escondida en la zona del pliegue (a) y separada unos 20-30 cm de la inferior visible (b). La distancia entre viguetas visibles es de unos 60 cm. Esta distancia es variable y depende, entre otros, de la longitud de la fibra. Por tanto, cada haz de fibras descansa sobre tres puntos (a) vigueta escondida para pliegue, (b) vigueta vista inferior y (c) vigueta escondida de la hilera inferior

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(16) Techumbre terminada. (17) Peinado, recorte y cosido de fibras. El cosido exterior es fundamental para proteger la estructura del viento durante el proceso de “doma” de la fibra (compactado y asentado), que puede durar varios meses. Hay que tener en cuenta que la anea se coloca húmeda (hay que mojarla previamente para poder doblarla sin que se parta), pero una vez seca sus fibras tienden a levantar los picos y recuperar su forma natural, con lo que el viento desmontaría fácilmente el peinado y estructura de las hileras. El atado se realiza con una aguja de 50 cm y cuerda de esparto.

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¿Una cabaña neolítica sin corral? Fases de elaboración de un corral anexo con el sistema de vallado por trenzado.

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La cabaña, 6 años después (a día de hoy, 2012, esta cabaña tiene 12 años y sólo ha recibido dos reparaciones, la última, este mismo año)

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Manuel Luque Cortina y Antonio Gutiérrez Nuño cerrando la parte superior de la cabaña central del Parque Arqueológico de Atapuerca.

Antes de terminar, añadir que este tipo de recreaciones son totalmente impermeables si se realiza un mantenimiento adecuado (repasar aleros, sustituir secciones, cambiar viguetas, humear cada cierto tiempo el interior…), en el preciso instante en el que se advierte el problema.
El tiempo total de montaje fue de un mes aproximadamente. Se invirtieron docenas de fardos de enea que afortunadamente fueron suministrados., de lo contrario (proceso de secado vuelta y vuelta al sol durante muchos días, así como la recolección de la fibra), hubiese muliplicado el tiempo.

Nuestro más sincero agradecimiento a todo el equipo de Paleorama en Atapuerca y Arqueopinto que colaboraron en los montajes (María, Marisol, Esteban, Fuseini, Jorge, Alfonso, Verónica, Raquel, Antonio, Rafael, Ángel, Emilio, Teresa y Manuel).

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