Patrimonio arqueológico, fortaleza distintiva en España

Resumen de la entrevista realizada por Jesús Bombín al director de Paleorama Manuel Luque, para el Norte de Castilla con motivo de la Bienal AR&PA 2012.

Paleorama es una empresa formada por 14 personas que ha sido capaz de desarrollar programas sostenibles en dinamización del patrimonio arqueológico e implementar productos culturales con alto valor educativo sin perder de vista el rigor el rigor científico.

1 ¿Qué ha cambiado en la visión del patrimonio? La percepción global. Sin embargo todavía persiste una falsa concepción que asocia Patrimonio y conservación exclusivamente sin tener en cuenta la rentabilidad. Todo proyecto necesita articularse sobre tres ejes fundamentales que se complementan y se necesitan: investigación, dinamización y conservación. Algunas estructuras dependientes de las administraciones son deficitarias, entre otras cosas porque no se tuvieron en cuenta criterios de sostenibilidad. Se han hecho las cosas sin pensar en el futuro, sin planificación, sin preguntar al público.

2 ¿Por dónde apuntan las tendencias? Es un buen momento para las Pymes. Gestión privada bajo la atenta mirada de la administración a través de un plan de comunicación transparente para la sociedad. La empresa tiene que arriesgar y asumir ese reto, que en ocasiones es también una responsabilidad. Hoy sabemos que levantar un centro de recepción de varios millones de euros o catalogar un lugar como Patrimonio de la Humanidad no reporta un beneficio automático para un territorio. Hacen falta años de gestión eficaz. No es posible la gestión de la cultura sin una cultura de empresa. Otro aspecto a considerar necesariamente es la participación del público en la definición de los contenidos, una especie de museo «lego».

3 ¿Porqué resulta tan arduo lograr autofinanciación? Muchas empresas abandonan cuando los resultados esperados no se consiguen al corto plazo. Hace falta tiempo. Vivimos en una cultura de la subvención sin demasiado criterio. Así es muy fácil. Ahora las cosas han cambiado y el efectivo ha dejado de circular en las administraciones. ¿La solución? En parte funcionar con tus propios recursos (que es posible), aunque el camino sea lento. Imaginación creativa, esfuerzo, ilusión, pasión y mucha confianza en uno mismo, en tu proyecto y en tu equipo. Jamás hemos recibido una sola subvención.

4 ¿En qué fórmulas se piensa cuando se habla de mostrar el patrimonio? Me preocupa que ahora se comercialice el patrimonio como un bien de consumo más. Incluso un producto cultural se merece un tratamiento diferencial. Deberíamos sentirnos orgullosos de nuestro patrimonio arqueológico, es una fortaleza distintiva de este país, pero muchas personas no acaban de identificarlo como tal. Resulta alarmante comprobar la diferencia abismal que separa la puesta en valor del patrimonio arqueológico, fruto de la actitud comprometida de una sociedad que percibe su pasado como una herencia que debe conservar y transmitir, frente a la puesta en valor del patrimonio arqueológico como resultado de la imposición política y coyuntural de las administraciones, que a la larga, sólo favorecen la percepción del patrimonio como un producto de consumo más.

5 ¿Qué tipo de musealizaciones se están demandando actualmente? Una cosa es lo que se demanda, otra lo que se hace. Aún persiste el «egocentrismo del Arquitecto», alimentado por el «síndrome del faraón» que padecen las administraciones: «cuánto más caro y más grande mejor». Esto es un error. Hay que hacer los museos con criterio: ¿porqué?, ¿para qué?, ¿para quién?. En el terreno museológico y museográfico, y en el campo que nos afecta, los contenidos no deben ser redactados pensando en los arqueólogos, sino en el gran público. Hay que identificar necesidades más concretas, hay que escuchar… Otro enfoque actual es la incorporación de Tics. Nosotros apostamos por investigar e invertir en este terreno siempre y cuando su uso esté justificado. Usar las Tics por simple imitación sólo provoca que tengas un centro, un museo o una empresa más caros.

6 No se acaba de dar con la fórmula de lograr rentabilidad. A mi me han llamado «hereje y mercenario de la arqueología», cuando en los 90 ya hablaba de gestión empresarial aplicada a la gestión del patrimonio arqueológico. Esto era una evidente falta de visión, pero claro, nadie es profeta en su tierra. La rentabilidad, que no sólo ha de entenderse en cifras de visitantes o en euros, es un estado que se alcanza con el tiempo, mínimo 5 años para conseguir estabilizar un programa. Hasta entonces, este presenta una irresistible tendencia al déficit. Hacen falta tiempo y una gestión eficaz. Pero además de tiempo hace falta una buena idea que satisfaga necesidades en un público cada vez más exigente. Es curioso, porque el público no necesita precisamente grandes fuegos de artificio, necesita emocionarse, lo que quiere es una experiencia personal que le aporte algo significativo a su vida. En un museo o centro de recepción, la relación entre inversión y calidad no es directamente proporcional, teniendo en muchos casos una estructura muy costosa. El control del gasto es otra de las asignaturas pendientes. También es cuestión de educación: la clave está en la respuesta del público, no en lo grande o pequeña que sea la subvención o lo caro o barato que sea tu centro o los recursos que utilizas.

7 ¿Qué modos de enseñar el patrimonio habría que descartar? Los que no tienen objetivos educativos, los que no preservan la integridad del bien, recurso, yacimiento, etc.., los que no consideran la veracidad del dato arqueológico como punto de partida del proceso de dinamización, los que no pretender integrar a la sociedad, los que sólo satisfacen necesidades políticas.

8 ¿Algún consejo para los que se quieren dedicar a la dinamización del patrimonio? Bueno, con el tiempo hemos aprendido muchas formas de cómo no hacer las cosas, pero todavía nos queda mucho por recorrer. Cada día descubres nuevas opciones y oportunidades, siempre atento y dispuesto a aprender, esa debe ser la actitud. Hacen falta más emprendedores, personas que no se limiten a hablar o a debatir sobre entelequias, hay que hacer. No se trata de esperar a que te ofrezcan una oportunidad, las oportunidades se buscan y se transforman en programas, en productos, en oferta. Menos hablar y más actuar.

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