Egipto, un sueño

Laura Escolar, arqueóloga y miembro del equipo de Paleorama, compatibiliza su trabajo de técnico en dinamización del patrimonio con su pasión,  la egiptología. En los últimos años participa en el proyecto sobre  “Visir Amen Hotep Huy en Luxor (tumba de la dinastía XVIII), que dirige el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto de Madrid. Enhorabuena Laura¡¡ Nos lo cuenta ella misma…

No me digas que fue un sueño“. Así, con el título de la novela de Terenci Moix, es como se podrían resumir cinco semanas de mi vida. Todo aquel que haya disfrutado de un sueño hecho realidad, sabrá a qué me estoy refiriendo, sea cual sea ese sueño.
Todo comienza el día que lo imaginas por primera vez, lo ves lejano, incierto y sobretodo, imposible. Con el paso del tiempo, el sueño se hace cada vez más perenne en tu pensamiento, mientras la vida pasa sin que veas que te acercas lo más mínimo. Sin embargo, un día, de repente, todo cambia. ¿Cómo? No lo sé, pero todo el puzzle empieza a encajar. Un viaje, una canción, un libro, un instante, algo dentro de ti dice, este es el camino, esta la oportunidad y sin más miramientos vas a por ella.
En mi caso, ese sueño se ha cumplido en dos ocasiones, algo que no siempre es muy común, y os preguntareis ¿Cual es ese sueño?, resumido en una palabra: Egipto.


Laura escolar

Ese país que a cualquiera le hace transportarse a la época faraónica, tan lejana y tan cercana a la vez en esa tierra, en la que el tiempo parece haberse detenido. En la que los días se hacen cortos y largos al mismo tiempo, donde la noche y el día llegan a convivir más de lo que pensamos. Donde el desierto y los campos de cultivo juegan a ganarse terreno con cada crecida del Nilo, el lugar en el que un arqueólogo se siente como en casa.
Allí, en el país de las pirámides, anclé un deseo, un sueño, una ilusión, una esperanza; poder participar en una excavación arqueológica. Intentar que la historia de un país milenario siga dando de que hablar, en la memoria de las gentes que disfrutan desenmarañando y averiguando, el cómo y el porqué de las incógnitas de la historia.

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Para ello, decidí estudiar eso que no todos entienden por qué lo haces, esa carrera que pasa sin pena ni gloria por las Universidades, Historia. Disfrutar con las anécdotas y vivencias de las gentes del pasado, no siempre es sencillo, pues muchas de ellas no se comprenden a no ser que se le una, la prima de Historia, La Arqueología. Ambas, hacen la simbiosis perfecta para intentar llegar al origen de lo que estamos buscando y en la mayoría de las ocasiones, el camino hasta ese punto de partida, desconocido para todos, trae consigo desmantelar las ideas previamente establecidas, como ciertas.
Sin embargo, aunque las teorías se desmantelen, los arqueólogos seguiremos soñando con buscar, llegar más allá, cada día una paletada más, cada día algo nuevo y distinto, un descubrimiento que nos pone a prueba, cada día una superación más hacia el final del puzle.

Laura escolar